sábado, 27 de octubre de 2012
Hay un lugar en el que no necesitas hablar para resaltar, un espacio donde tu escaso tiempo sobra, en donde no hay cadenas esperándote, no hay gritos, no hay llantos, solo bienvenidas, guirnaldas, unas cuantas canciones y un abrazo que nos atraviesa la piel. No es necesario que traigas plata en los bolsillos ni ganas de actuar para convencer a nadie. Acá solo se celebra y agradece que hallamos nacido los dos en el mismo siglo. Creo que hoy te vuelvo a esperar, es que no tengo ganas esta noche de olvidar. Si perdiste la dirección junto con la lealtad, anota... te espero en el rincón más brilloso de mi corazón.
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