Si hoy pudiese pedir un deseo, seria volver a ser chiquita. Que estuviesen mis abuelos conmigo. Resguardados en su casa, los tres. La tranquilidad, su manera de amar. Perseguirla a ella para que me preste una escoba y ayudarla a barrer. Chiquita como de unos cuatro años, con las dos colitas. Que el se asombre de lo temprano que podía despertarme para sentarme al lado suyo y esperar que le pusiera agua fría a un mate y me convidara. Amaba escucharlo hablar, el sabia el nombre de todos los pajaros que existen y su comportamiento. Y me lo podía contar todas las veces que yo quisiese. Solo bastaba que yo dijera... Y ese como se llama? No había mas requisitos. En ese momento para mi la vida era aprender, absorver. Sabia que ellos siempre iban a estar conmigo. Yo no sabia que existían las distancias, la muerte, yo creía que vivir era descubrir todos los días un pajarito nuevo. Juntar las nueces del nogal que me parecía interminablemente enorme. A veces miraba tanto hacia arriba que me mareaba e iba a parar al suelo. Me causaba mucha risa caerme. Las tardes eran de pileta peinándolo con agua a mi abuelo. ¡Pero mira lo que me hiciste en la cabeza!!! siempre me decía y mi abuela cortaba el aire con su risa. Cuando el sol caía le sacábamos las hojas secas a las plantas y ahora recuerdo el olor a los malvones. Nadie gritaba, porque no existía la necesidad. Yo encontraba paz. Por eso pasaba semanas con ellos. No quería nada mas. Y hoy que soy grande y se que la vida es otra cosa, me cuesta mucho vivir. Todo es distinto. La paz es un tesoro difícil de encontrar. Y este diciembre que termina tan lento y punzante solo me deja pensar. Y los mareos no acaban en risas, ahora son dolorosos porque no se bien cual es el camino. Por eso es que deseo tanto volver el tiempo hacia atrás aunque se que es imposible, lo deseo con todo mi corazón. Me cuesta mucho sonreír, todo el tiempo lucho por encontrar esa paz. Y no debería luchar, siento que debiera ser un derecho adquirido por estar viva simplemente. Los odios me dejan abatida. Necesito descansar. Ultimamente las lágrimas llegan con tanta facilidad. Recuerdo, me pierdo recordando. Pensaba hoy que tengo que irme lejos por algún tiempo, aunque se que irme no va a hacer que no me lleve todo esto que hoy no me deja respirar con normalidad. No se cuales son las soluciones ni las mejores opciones. Solo se que acá tengo que frenar, para en algún momento volver a andar. Tantas despedidas y ninguna bienvenida. Tantos libros en la repisa y poco aprendizaje. Tantos sabios ignorantes levantando el dedo y disparando. Se que Uno solo conserva lo que no amarra, y por eso hoy suelto las riendas porque no quiero luchar más. Nada va a volver y yo tampoco voy a retroceder, todo debe acomodarse alguna vez por si solo.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Si hoy pudiese pedir un deseo, seria volver a ser chiquita. Que estuviesen mis abuelos conmigo. Resguardados en su casa, los tres. La tranquilidad, su manera de amar. Perseguirla a ella para que me preste una escoba y ayudarla a barrer. Chiquita como de unos cuatro años, con las dos colitas. Que el se asombre de lo temprano que podía despertarme para sentarme al lado suyo y esperar que le pusiera agua fría a un mate y me convidara. Amaba escucharlo hablar, el sabia el nombre de todos los pajaros que existen y su comportamiento. Y me lo podía contar todas las veces que yo quisiese. Solo bastaba que yo dijera... Y ese como se llama? No había mas requisitos. En ese momento para mi la vida era aprender, absorver. Sabia que ellos siempre iban a estar conmigo. Yo no sabia que existían las distancias, la muerte, yo creía que vivir era descubrir todos los días un pajarito nuevo. Juntar las nueces del nogal que me parecía interminablemente enorme. A veces miraba tanto hacia arriba que me mareaba e iba a parar al suelo. Me causaba mucha risa caerme. Las tardes eran de pileta peinándolo con agua a mi abuelo. ¡Pero mira lo que me hiciste en la cabeza!!! siempre me decía y mi abuela cortaba el aire con su risa. Cuando el sol caía le sacábamos las hojas secas a las plantas y ahora recuerdo el olor a los malvones. Nadie gritaba, porque no existía la necesidad. Yo encontraba paz. Por eso pasaba semanas con ellos. No quería nada mas. Y hoy que soy grande y se que la vida es otra cosa, me cuesta mucho vivir. Todo es distinto. La paz es un tesoro difícil de encontrar. Y este diciembre que termina tan lento y punzante solo me deja pensar. Y los mareos no acaban en risas, ahora son dolorosos porque no se bien cual es el camino. Por eso es que deseo tanto volver el tiempo hacia atrás aunque se que es imposible, lo deseo con todo mi corazón. Me cuesta mucho sonreír, todo el tiempo lucho por encontrar esa paz. Y no debería luchar, siento que debiera ser un derecho adquirido por estar viva simplemente. Los odios me dejan abatida. Necesito descansar. Ultimamente las lágrimas llegan con tanta facilidad. Recuerdo, me pierdo recordando. Pensaba hoy que tengo que irme lejos por algún tiempo, aunque se que irme no va a hacer que no me lleve todo esto que hoy no me deja respirar con normalidad. No se cuales son las soluciones ni las mejores opciones. Solo se que acá tengo que frenar, para en algún momento volver a andar. Tantas despedidas y ninguna bienvenida. Tantos libros en la repisa y poco aprendizaje. Tantos sabios ignorantes levantando el dedo y disparando. Se que Uno solo conserva lo que no amarra, y por eso hoy suelto las riendas porque no quiero luchar más. Nada va a volver y yo tampoco voy a retroceder, todo debe acomodarse alguna vez por si solo.
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